domingo, 21 de junio de 2009

GUARDIANA DE LA VEGA


Guardiana de la Vega.


Bendita brisa que libre recorre
los campos de la Vega.

Suave y blanda,
mi cara refresca,
mi ansiedad calma
mi espíritu renueva.

Generosa benevolente,
mi cuerpo acaricia,
purifica mi alma,
mis manos libera
y limpia mi mente.

Tierna brisa lisonjera,
a la vez que de paz me llena,
mi negro cabello enreda,
humedece mis ojos
y con mi ropa juega.

Dueña absoluta del valle,
grácil y generosa,
incansable viajera,
me muestra sus posesiones
y su compañía me presta.

Como en un lienzo sin marco,
ante mis ojos se ofrecen
extensos campos sembrados,
profusamente teñidos
de diversos tonos verdes.

Extasiada la vista recreo
en este hermoso cuadro,
que con sabiduría
la Naturaleza ha dibujado.

Las ruinas de un cortijo
refugio de campesinos
apenas en pie se tienen;
¿o quizás fuese molino?

Al fondo, majestuosa,
altiva y colosa
se yergue la sierra,
y como blancas perlas
lejanos pueblecitos lucen:
Paradas, Arahal, Carmona,
Marchena…

Mi amiga, esa que vuela,
la que con cien alas cuenta,
la que da vueltas y vueltas
con un presente me obsequia;

El olor a hierba fresca
y el aroma de la tierra.
Serena brisa coqueta,
brisa sedosa, juguetona,
como amante enamorada
con fidelidad y celo
colma de mimos y halagos
a los campos de Carmona.